jueves, septiembre 09, 2004

Madrigal III, de Matilde Alba Swann

Después quedamos cada uno triste,
con su propia, intransferible,
serena, casi dulce
tristeza.
Nos miramos, nada más,
sin reprocharnos
nada,
culpables, con una misma irreparable
culpa
de habernos conocido estrechamente,
sin prometernos nada,
ambos desnudos de riqueza y nombre,
dos seres
simplemente ansiosos
de quererse.


(c) Matilde Alba Swann
(Madrigal III es uno de los poemas inéditos
de esta singular argentina, cuya obra destella traspasando
la muerte. Agradezco a la familia la posibilidad de acceder a estos versos
y de compartirlos en este espacio.)

1 Comments:

At 9 de septiembre de 2004 05:57, Anonymous Anónimo said...

Delicioso poema.
Versos que acarician.(No sabes como)
Gracias por compartirlo.
(Pedro Glup)

 

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